sábado, 27 de febrero de 2010

COMO NACIÓ EL VALS A GUALEGUAYCHU


Empezaba la década del 40. Gualeguaychú dejaba atrás la fisonomía de aldea y se iban concretando sus pretensiones de ciudad. En unos pocos años, tuvo sus calles céntricas pavimentadas, la red de obras sanitarias, nuevas plazas y paseos, el puerto remodelado, con acceso por las flamantes Avenidas del Valle y Costanera. La habilitación del puente en 1931, dio vida al Parque Unzué y los clubes que nacieron junto al río. Desde 1936 la ciudad tuvo comunicación terrestre con Buenos Aires, gracias a la quijotada de Don David Dellachiesa, aunque todavía el puerto seguía concentrando la mayor parte del tráfico y movimiento de pasajeros.-

La guerra mundial acaparaba las conversaciones, que giraban sobre los avances del ejército alemán o el desastre de Pearl Harbour. Se festejaban las actuaciones en el fútbol nacional, de nuestro copoblano Alberto Zozaya (Padilla) , para compensar en parte las quejas por el fraude patriótico, la escasez de cubiertas, la sequía o los estragos de las últimas mangas de langosta.

Gualeguaychú era como una niña quinceañera, que se sabe linda y atractiva pero no le basta: necesita un galán que se lo diga y de la manera mas delicada. Nada hacía imaginar que el ansiado galanteo, vendría de la mismísima Buenos Aires, en forma de ofrenda musical.

Por entonces, el Parque Unzué se había puesto de moda y congregaba mucho público a toda hora. De tarde, el Neptunia realizaba importantes festivales náuticos y apasionantes carreras de autos.

De los acontecimientos nocturnos, cabe recordar los bailes que organizaba el citado Club, trayendo prestigiosas orquestas de Buenos Aires y los mas populares del Recreo Lusera.

Pero sin duda el acontecimiento mayor, había sido la inauguración en 1939, de la cancha del Racing Club -hoy de Central Entrerriano- con la presentación de la primera división de fútbol del Racing Club de Avellaneda, que acababa de adquirir al recordado Padilla.

La pujante entidad había dotado a su solar con canchas de tenis y basquet, una vistosa fuente y un frontón de paleta que se convirtió en escenario de lo que hoy recordaremos.

En ese frontón, dos conocidos artistas que venían de Buenos Aires, organizaban kermesses y otros espectáculos los fines de semana. Eran Nicolás A. Trimani y Pedro H. Noda. El primero era un guitarrista y poeta popular uruguayo. Fue autor de valses, tangos, y algunas canciones escolares. El segundo, un prestigioso guitarrista y cantor, que antes integrara un célebre dúo con Agustín Magaldi. Habían llegado a Gualeguaychú por una vinculación comercial de Trimani con Carlos Lambruschini, cantinero del Racing Club.-

Aquellas kermesses bailables, pronto alcanzaron gran éxito, tanto en lo social como en el plano económico. El prestigioso dúo, contrataba en Buenos Aires números artísticos de jerarquía: cantantes, orquestas, cuerpos de bailes españoles y además, organizaban concursos entre cantores locales. Con ese nutrido programa, lograron llevar numerosas familias al parque en la noche sabatina.

Aquellas placenteras jornadas de hace medio siglo, llenaban de satisfacción a los directivos de Racing, entre los cuales se recuerda a su presidente, Don José M. Nuñez (dueño de la Casa Nuñez en calle 25) y a Quico Vallejo, Lalo Iglesias, Juan Buschiazzo, Oscar Lapalma, Pedro Fernández Ohyamburu, Alfredo Barcia, Pedro Delcanto, Edmundo De Salazar, Leonardo Damasco y Raúl Bourilhón.

Muchos de ellos colaboraban activamente, como por ejemplo, Lalo Iglesias y Rafael Regazzi, quienes actuaban como controles en la cantina. No era ajeno a todo esto el cuidador de las instalaciones, el eximio deportista Mateo Martínez (a) "Serorena", recordado también por su apodo Boca Criolla.-

Tal fue el éxito de aquellas jornadas en el verano del 42, que un día viajando a bordo del Luna, el dúo Trimani-Noda decide plasmar su gratitud, a la ciudad que con tanta generosidad los había recibido. El primero escribe la letra y el otro la música, del hermoso vals que desde entonces se constituyó en la canción-emblema de Gualeguaychú.

Se discute en que momento y lugar terminaron de componerlo, pero lo cierto es que en una de las visitas domingueras a Quico Vallejo -de quien se habían hecho muy amigos- le obsequiaron a su señora, Carmencita de Sande, una torta de Reyes del "Apolo" en cuya envoltura escribieron el vals.

La letra de Trimani -escrita en primera persona del singular- confirmaba nuestra fama de ciudad de los poetas y se constituía en "Ofrenda musical de Buenos Aires...".

Hoy, a casi 50 años de su nacimiento, es el emblema de nuestra ciudad bella y hermosa, que recorre el país llevado al disco por los Hermanos Cuesta .

Como símbolo patrio de nuestro pago, proponemos que su letra y música se enseñen en todas las escuelas de la ciudad.

Publicado el 1/03/87

1 comentario:

  1. Mi padre, Juan Luis Schiavoni, tocaba en la guitarra un vals muy sencillo y muy hermoso que según él se llamaba "Lejos de Gualeguay". Ojo, no estoy confundiendo Gualeguay con Gualeguaychú, que nací y me crié en Tala. Lo pongo acá porque tal vez entre los lectores haya alguien que conozca ese vals, porque quisiera recordarlo y no he encontrado nada al respecto en la web. Mi email es rimar2000@gmail.com

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